El mejor corredor de la historia de carreras de montaña lamenta haber llegado a ese extremo por su obsesión por convertirse en deportista profesional

Kilian Jornet comparte su experiencia como 'inquiokupa': "El dinero era para participar en las carreras"

Kilian Jornet no está especialmente orgulloso de un episodio de su vida pero lo comparte con honestidad y exponiendo que a veces la vida te pone en una situación límite y debes elegir, aunque perjudiques a otras personas.

El mejor corredor de carreras de montaña de la historia admite que durante una época de su vida fue lo que ahora se conoce como 'inquiocupa'. Es decir, era inquilino en una vivienda pero no pagaba el alquiler que había firmado a través de un contrato de arrendamiento.

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No fue una gran deuda, ya que la decisión de no pagar la renta de alquiler solo fue de un mes pero no es un buen ejemplo. Jornet recuerda que no pagó a la dueña del piso porque se gastó el dinero en la inscripción a la Pierra Menta, conocido como el Tour de Francia del esquí de montaña. El segundo puesto en categoría junior y el correspondiente premio en metálico sirvió para saldar deudas.

''Cuando empecé nunca imaginé que podría vivir de esto. Recuerdo momentos en los que prefería no pagar el alquiler para poder inscribirrme en una carrera. Hoy en día pagaría lo que hiciera falta para poder vivir el estilo de vida que vivo en las montañas", explica el mito del trail running.

"Solo dormía, comía, entrenaba y competía"


En esa primera época, Kilian Jornet reconoce que entrenaba y competía de una manera excesivamente anárquica: ''Cuando corría estas carreras hace quince años solo dormía, comía, entrenaba y competía. Ahora hay otras cosas importantes: la familia, los proyectos o el futuro de la naturaleza''.


Jornet recuerda cómo competía sin un plan establecido hace 15 años: "Era un atleta muy diferente. Por aquel entonces no hacía ningún entrenamiento específico. Ahora soy un atleta mucho más completo. Puedo correr más rápido, rendir mucho mejor que antes, pero ahora en cambio soy mucho mayor, tengo 37 años, y la recuperación requiere más tiempo".


Admite que ahora ha sabido entender las necesidades de su cuerpo, mientras en sus comienzos todo era espontáneo: "Ahora debo entrenar de forma más inteligente. Antes solo subía montañas sin pensar mucho en entrenar, simplemente estando horas y horas en medio de la naturaleza. Ahora mis entrenamientos deben ser mucho más específicos, es lo que toca a mi edad y en esta etapa de mi trayectoria deportiva".