El mítico maratoniano keniata mantiene con 39 años unos sacrificios que pocos entienden teniendo en cuenta la enorme fortuna que posee

Kipchoge, el atleta multimillonario que "duerme en el camastro más cutre, solo ve a su familia los domingos y jamás va a un restaurante o al cine"

La enorme mayoría de las personas buscan tener una estabilidad económica para poder disfrutar de 'pequeños lujos'. sin embargo, hay personas que han conseguido hacerse multimillonarios y mantienen hábitos extremadamente humildes y jamás se conceden un 'regalo'. Ese es el caso de Eliud Kipchoge, el mítico maratoniano que no se despista nunca de su objetivo con placeres mundanos.

A Kipchoge se le calcula una fortuna de más de 30 millones de euros. Su fijo por carrera es de un millón de euros y tiene lucrativos patrocinios con Nike, Coros, Ineos, Maurten, IsuzuNN Group, NN Running. Es un deportista multimillonario y, a pesar de tener la posibilidad de vivir con grandes lujos lleva casi dos décadas entregado a una vida monacal solo centrado en correr, comer y descansar mucho.  

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Kipchoge está casado y tiene tres hijos, que residen en Eldoret, en Kenia. Entre semana entrena de lunes a sábado lejos de su familia en Kaptagat, a 30 kilómetros de su casa, donde se encuentra el campus de entrenamiento en el que se prepara como deportista junto a otros compañeros. Su contacto con su familia es muy reducido pero todos han aceptado ese sacrificio para que el atleta sea el más grande.  

Al atleta keniata nunca le verán entrando a un restaurante, un cine o u centro comercial. Su único enfoque está basado en potenciar su rendimiento y evita cualquier aspecto que pueda despistarle de su objetivo.  

La manera en la que celebra sus grandes triunfos o récords marca claramente su filosofia de vida: "La gente suele preguntarme como celebro mis éxitos. Puedo asegurarles que no soy alguien que sale de fiesta hasta altas por la noche de la noche a beber champán.  Me gusta volver a mi campo de entrenamiento y plantar un árbol; es una tradición que tengo con mis compañeros de equipo, plantamos un árbol para celebrar nuestros  éxitos. Una vez alcanzada la meta el momento de gloria es un momento fugaz, pero la alegría que nos produce el crecimiento de un árbol dura muchas vidas”. 

"Vive con humildad, entrena con humildad y compite con humildad"

"El primer factor que lo hace diferente es su mentalidad. Eliud actúa como si tuviera una misión en el atletismo más allá de sí mismo. Y es muy modesto, quizás el más humilde de todos. Podría construirse un campo de entrenamiento para él solo, pero duerme en el camastro más cutre, ayuda al grupo y tiene detalles que paga de su propio bolsillo”, explica Marc Roig, atleta catalán afincado en Kenia y fisioterapeuta de Kipchoge y otros atletas en su ‘training camp’ de Kaptagat, centro de su régimen espartano. 

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Martín Fiz, leyenda xel maratón, cree que la clave de su rendimiento está en su vida monacal y su sencillez: "Vive con humildad, entrena con humildad y compite con humildad. Posiblemente ésa sea la llave de su secreto.  Ese entorno monacal que tiene es lo mejor para el maratón: puede entregarse a su preparación, cuidar todos los detalles, descansar y al mismo tiempo vivir su vida. Seguramente tiene que hacer muchos sacrificios, pero ha encontrado el equilibro o, al menos, eso parece a tenor de los resultados". 

Marc Roig reconoce que jamás verás a Kipchoge escapándose un día a un restaurante: "Come siempre en el campamento lo que cocina él o sus compañeros y come  cada día lo mismo, no le importa que la comida sepa bien o haya variedad. El almuerzo suele ser arroz con patatas y judías y cenan ugali, una masa de maíz habitual en Kenia, con carne o verdura. Es monotonía pura y dura que a nosotros nos costaría mucho aguantar".