Miguel Heras, el fontanero de 47 años que arrasa en los ultratrails "sin plan de entrenamiento y nutrición y sin usar jamás un púlsómetro"
Hasta hace dos meses combinaba su profesión como fontanero con una exitosa carrera en el trail running y solo tras 16 años en la elite ha encontrado, aprovechando la ola imparable de su deporte, una manera de vivir plenamente de su deporte con la creación de un centro de alto rendimiento en La Covatilla. Miguel Heras, hermano del cuatro veces ganar de la vuelta España Roberto Heras, es un caso atípico en la elite de las carreras de montaña, ya que con 47 años sigue coleccionando victorias en ultratrails de primer nivel con facilidad ante la sorpresa general que ve como un atleta que roza los cincuenta años gana habitualmente con gran autoridad sobre rovales 20 años más jóvenes.
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A Miguel Heras le empezó a gustar eso de la montaña hace dos décadas. En esa época formaba parte de una "pandilla de locos" que se calzaban las zapatillas para lanzarse a toda velocidad colina abajo. Ahora es una referencia para miles de corredores populares que no paran de sumarse al deporte de moda.
"No tengo plan para entrenar, si estoy bien, aprieto"
"Yo soy de Béjar en Salamanca, a los pies de La Covatilla, y la montaña siempre ha sido mi patio: de joven ya hacía salidas, bicicleta, escalada... Pero me dedicaba al baloncesto. Sólo después, cuando ya lo dejé, empecé a competir en raids de aventura y más tarde, en 2006, en carreras de montaña porque Salomon necesitaba a alguien para el Mundial. Nunca pensé que habría quien viviría de las carreras de montaña. ¿Cómo va a subir gente allí arriba a vernos o a grabarnos? Los directos que se hacen ahora eran impensables entonces", reconoce Heras.
Este veterano corredor de trail running extremo acumula un currículum brilante. De hecho ha ganado casi todo en España: Transgrancanaria, Transvulcania, Ultra Trail Vail d'Aran, Penyagolosa Trails, Desafío Somiedo, Ultra Sierra Nevada y podios en Zegama, Canfranc-Canfranc... Ahora con 47 años muestra un nivel incluso superior al de hace una década: "Me siento como si tuviera 30 años".
En un nuevo entorno deportivo en el que todo está medido, en el que los planes de entrenamiento analizan hasta las gotas de sudor, Miguel Heras es un enamorado de las sensaciones y de la espontaneidad: "No tengo ningún plan ni de entrenamiento ni de nutrición. Si salgo a la montaña y puedo, me aprieto; si ese día no tengo fuerzas, me aprieto menos. Estoy convencido de que hay demasiado control; nunca he llevado pulsómetro".
"Antes todo pesaba mucho para competir"
Miguel Heras se acuerda de la época en la que comenzó en la que "el material era muy pesado, había muy poca variedad y corrías siempre lastrado, no como ahora. Todo pesaba mucho, era material fabricado para el montañismo, para el senderismo, no existía el minimalismo. Recuerdo que con Kilian ya hacíamos recortes, todo casero, para quitarle peso a unas zapatillas y a una mochila. Hace 15 años ir al UTMB con un cinturón o con una riñonera como la que usé en la Ultra Pirineu era imposible.
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A los 47 años se ve en una segunda juventud: "Diría que físicamente estoy mejor que a los 30 años. Me veo más rápido, también trabajo más el llano, que antes lo evitaba. Y psicológicamente, algo parecido. Cuando empecé tenía más nervios, más ansiedad, pensaba demasiado en la competición. Ahora llego a las carreras con una pachorra que me sorprende hasta a mí. Muy, muy calmado".
La retirada del trail running de elite queda aún muy lejos: "Es que ni pienso cuándo lo dejaré. Sólo cuando me preguntan por ello, pero igualmente no sé qué decir. Igual sufro una lesión o me pasa y tengo que retirarme. Pero de momento, ¿por qué lo voy a dejar? Disfruto de la montaña, me lo paso bien".