Una prueba se cansa de los "caraduras" y la justicia le da la razón con una sanción ejemplar que castiga incluso a quien pagó la inscripción

Un tribunal pone un multón a un corredor con dorsal y a un amigo sin dorsal que hizo de liebre tras la denuncia "por tramposos" de una Media Maratón

Lo que hasta hace muy poco era una práctica habitual sin consecuencias puede acabar siendo una acción muy peligrosa para el bolsilla del tramposo que se cuele en una carrera sin dorsal.
dorsal 1
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Correr sin dorsal suele ser algo muy habitual en las carreras populares. Muchos inscritos se buscan a algún amigo que se cuela en la prueba para que les haga de liebre y les marque el ritmo. Su suele hacer porque nadie teme que exista una consecuencia palpable en forma de multa o sanción, pero en Italia han decidido que es el momento de acabar con esta práctica poco ética e ilegal.

Un tribunal de ese país ha sancionado, no solo a la persona que entró a correr sin dorsal, sino también a quien llevaba el dorsal y se aprovechó de esa ayuda.

Un acto aparentemente trivial se ha convertido en un delito y dos corredores populares tendrán que rascarse el bolsillo y estar seis meses sin poder inscribirse en pruebas populares de running por haber hecho trampas.

UnMedio Maratón en la localidad italiana de Palmanova decidió el pasado noviembre denunciar a estos dos corredores ante la justicia y seis meses después se ha conocido esta dura sentencia.

La decisión del Tribunal Federal de la FIDAL señala que considera igual de tramposo a quien lleva y no lleva dorsal y ambos tendrán que pagar una multa de 600 euros y seis meses sin tener la posibilidad de conseguir un dorsal en alguna prueba.

 

Igual de tramposo el que va sin dorsal como el que se apoya en esa liebre

 

Todo comenzó durante la Media Maratón de Palmanova de 2025, una de las carreras populares de Friuli Venezia Giulia, que atrae a miles de corredores a un recorrido rápido y emocionante. En medio de ese flujo ordenado de atletas, uno de ellos corrió fuera de las reglas . No estaba inscrito , pero aun así corrió todo el recorrido, confundiéndose con un dorsal de otra prueba.

Su papel, además, no fue del todo casual. De hecho, actuaba como guía personal de un compañero de equipo inscrito . Un "ritmo" privado, solicitado y aceptado con pleno conocimiento por el beneficiario, quien obtenía una ventaja competitiva directa sobre los demás competidores. Un gesto ingenuo, por lo tanto, pero una estrategia deliberada, aunque irregular. Y precisamente por eso, fue sancionada.

El sistema de justicia deportiva no dejó lugar a interpretaciones. El Tribunal Federal FIDAL reconoció la irregularidad de la conducta e impuso sanciones a todos los implicados. Para llegar a ese fallo se utilizó un completo informe acompañado de fotografías y vídeos que demostraban la acción ilegal.

En su comunicado, los organizadores expresaron su pesar por un episodio que "traiciona el espíritu de lealtad y respeto" sobre el que se fundamenta todo el movimiento del running, pero aseguran estar "muy contentos por desenmascarar a tramposos" y esperan que "muchos tomen ejemplo de que esto no se debe hacer porque tendrá consecuencias".