"Uno y no más, ir a correr el pasado Maratón de Valencia me costó 1.000 euros y esto va a más, es un disparate"
Javier es uno de esos corredores populares que tras unos años participando en múltiples carreras de 10 kilómetros y media maratones, a los 41 años decidió apuntarse a su primer maratón. Al ser su debut en la mítica distancia eligió que lo mejor era correr en una prueba icónica como Valencia pero tras esa experiencia, que le llenó por completo a nivel emocional y deportivo, hace cuentas y considera que lo que le costó económicamente esta experiencia es "una barbaridad".
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Este corredor popular madrileño nos ha enviado una carta en la que señala la peligrosa tendencia hacia la que se encaminan los principales maratones españoles que se están convirtiendo en pruebas no aptas para la mayoría de los bolsillos:
"Hace algo más de un año decidí que, tras muchos años corriendo, era el momento de apuntarme a una prueba que todos los corredores populares soñamos con acabar algún día. Como era mi debut tuve claro que quería que fuera en una ciudad especial y en una prueba de prestigio, por eso fui de cabeza a inscribirme en Valencia.
Sabía que conseguir una plaza iba a sr muy complicado y que iba a ser caro pero lo conseguí. Una vez inscrito se empezaron a acumular gastos que me han convencido de que esto de correr no era como me habían contado, un deporte barato en el que bastaba con ponerse unas zapatillas.
Casi 1.000 euros. Sí, leéis bien, ¡1.000 euros! Eso es lo que me costó ser finisher en un maratón que tiene un circuito fantástico, que está muy bien organizado, pero que necesita de una buena cuenta corriente para poder afrontarlo.
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El primer gasto gordo es comprar el dorsal. 180 euros me tocó pagar porque conseguí inscribirme en la última remesa que ofrecieron. Una vez conseguido el dorsal fui a mirar un hotel para esa semana y me quedé pálido al ver que no encontraba una habitación de hotel por menos de 250 euros.
Está claro que los hoteles de Valencia saben que a este maratón llegan muchísimos corredores extranjeros a los que les duele menos que a los españoles pagar cara una habitación y se aprovechan inflando los precios. Ante esos precios reservé dos días por 500 euros. Una barbaridad pero no quedaba otra...
Desde Madrid fui en coche con mi mujer y la gasolina me salió por otros 100 euros. A eso me tocó sumarle las comidas y bebidas de dos personas durante dos días y ese gasto se fue a unos 150 euros.
Reconozco que fue una experiencia maravillosa, que me llenó muchísimo pero una y no más, estos maratones tan de moda que cada vez tienen más demanda no son aptas para todos los bolsillos. Además, tiene pinta que esta tendencia va a ir a más y se van a seguir subiendo los precios de dorsales y hoteles y eso se lo podrán permitir muchos daneses y alemanes pero los españoles con los que yo entreno tendremos que mirar más a maratones como el de Murcia o Logroño y menos a los de Valencia, Barcelona o Sevilla que terminarán siendo espacios reservados para corredores ricos de fuera de España".