"Te voy a explicar porqué no es ninguna locura y es necesario que de vez en cuando salgas a correr a 40 grados sin beber agua"
Seguro que estás harto de escuchar que jamás debes salir a entrenar a 40 grados para evitar sustos. Sin embargo, hay entrenadores que defienden que "no es ninguna locura hacerlo de vez en cuando".
Adiá Antello, entrenador y nutricionista deportivo, es uno de los profesionales del running que aconseja exponerse a altísimas temperaturas: "Tienes que salir a entrenar con calor. Vivimos en una sociedad hiperacomodada. Podemos estar calientes en invierno, fresquitos en verano, y entiendo que en casa sea lo normal. Pero cuando se trata de entrenar y de rendir, tienes que exponerte a condiciones difíciles".
El entrenador señala como Whemos normalizado beber cerveza todos los días, salir todos los sábados y tomarte 7 o 8 copas, ir llorando a trabajar porque tu jefe te tiene martirizado, o vivir con el estrés por las nubes porque te pasas el día discutiendo con la gente. Ahora bien, si ves a una persona que entrena todos los días, que entrena con frío en invierno, que entrena con calor en verano, que levanta mucho peso o lo que sea todo piensan que está loco, está mal de la cabeza. ¿Qué momento entrenar es la locura y todo lo demás es lo normal?"
"Vas a generar adaptaciones que te van a ayudar amejorar"
Expone que no debe ser la norma pero si algo recomendable: "No digo que siempre tengas que salir a correr a 40 grados o a 3 bajo cero, pero sí que deberías acostumbrarte a exponerte al calor, al frío, a entrenamientos de alta intensidad, de baja, de todo. Porque tu cuerpo genera adaptaciones, aprende a ser más eficiente en condiciones complicadas".
"No digo que siempre tengas que salir a correr a 40 grados o a 3 bajo cero, pero sí que deberías acostumbrarte a exponerte al calor, al frío, a entrenamientos de alta intensidad, de baja, de todo. Porque tu cuerpo genera adaptaciones, aprende a ser más eficiente en condiciones complicadas"
Adriá Antello defiende que hacerlo tiene grandes beneficios: "Esto se traduce en que el día de la competición, si todo va bien, si hace buena temperatura, si has descansado bien, si has comido bien, etc., vas a ir volando. Por lo tanto, deja de preocuparte tanto de los geles, las zapatillas, el calor, el no sé qué, el pulsómetro. Empieza a preocuparte más de lo que la vida ha tardado, que es tu único cuerpo y es capaz de conseguir cosas salvajes".
Reitera que "está más que demostrado que entrenar en condiciones desfavorables (calor, frío, hipoxia, ayuno...) genera adaptaciones positivas en el rendimiento. Repito, no significa que tengas que salir TODOS los días en ayunas, a 40 grados y sin beber agua. Significa que de vez en cuando está bien que te expongas a estas condiciones, y más aún si se asemejan a las condiciones en las que compites (10k, media maratón, triatlón, fútbol...)".
La mejor ganancia para el rendimiento no está fuera de nosotros: "Quizás deberíamos dejar de obsesionarnos tanto por todas las ayudas externas (geles, zapatillas, cremas, etc...) y empezar a potenciar todo lo que nuestro cuerpo ya tiene. Y créeme, es mucho más de lo que imaginas".