El ciclista esloveno explica la importancia de estos brutales entrenamientos aeróbicos en estas fechas que luego le permiten llegar mucho más fresco que sus rivales al final de las etapas de las grandes vueltas o carreras de un día

Así son los bestiales entrenamientos de Tadej Pogacar en pretemporada mientras sus rivales arrancan con calma: "Llego molido y me encanta"

Tras acabar la temporada a principios de noviembre, Tadej Pogacar se olvida completamente de la bicicleta durante dos semanas y come lo que tiene prohibido durante la temporada ciclista. sin embargo, una vez de regreso a los entrenamientos, el ciclista esloveno va a tope mientras sus rivales se toman la vuelta al trabajo en diciembre con más calma.

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“En invierno me encanta la zona 2 durante 5-6 horas. Sobre todo cuando voy solo y hago un gran bucle o algo así. Me encanta, mantener la potencia alta. Vuelves a casa cansado y molido, pero has ido todo el día rápido, y sienta muy bien”, explica el genio esloveno.


Una vez dentro de la temporada competitiva es cuando para Pogacar llega más intensidad sin olvidar la base aeróbica: “Luego en verano o antes de las grandes clásicas de un día, me gusta volver a hacer seis horas, a ritmo bastante alto durante todo el día. Detrás de la bici 1-1,5 horas, apretar un poco y luego algo explosivo en la última hora. Este es uno de mis entrenos favoritos”.

Confíamás en los pulsómetros que en los potenciómetros


Un aspecto en el que se diferencia de la mayoría del pelotón es que confía más en los pulsómetros que en los potenciómetros para conocer su verdadero estado de forma: "Llevo entrenando con monitores cardíacos desde los 12 años. Sé muy bien cómo responde mi corazón cuando estoy bien o estoy cansado. Podría basarme solo en la frecuencia cardíaca, pero es bueno poder compararlo con la potencia, aunque los potenciómetros no son tan fiables hoy en día. Hay que tener en cuenta la temperatura exterior, la calibración y todo eso".

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 Pogacar, que apunta que su ritmo cardíaco al despertar es de 37 pulsaciones por minuto, si bien cuando está enfermo o con fatiga puede llegar a 48-50. En el extremo, en pulso máximo, confiesa que cuando era júnior llegaba a 213. Ahora, hasta 200.

Cuando se habla de zona 2 no significa que Pogacar vaya relajado: "En Zona 2 suelo estar entre 320 y 340 vatios. El pulso en Zona 2, en 150 ó155; cuando estoy fatigado, en 140 ó 145".

"Me encantaría hacer solo Zona 2 y no parar nunca"

El apego de Pogacar a la zona 2 se complica cuando entrena en la zona de Mónaco, donde reside: "En Mónaco es muy difícil acumular mucho tiempo en Zona 2 porque hay muchas subidas. No puedes mantener la potencia. Intento alcanzar una Zona 2 muy alta en las subidas que duran entre 20 y 40 minutos y luego te recuperas en la bajada".

El ciclista esloveno diferencia las zonas donde suele trabajar: "Lo mejor es entrenar en las carreteras de casa (Mónaco) es que allí puedes fijarte en la velocidad, el VAM [Velocidad de Ascensión Media], lo rápido que te estás moviendo. Entrenando en pendiente del 7-7,5%, creo que estoy entre 1.700 y 1.800 durante 15 minutos. Cuando voy a Eslovenia, o a otro lugar como España cuando entrenamos en Calpe, donde es más llano, realmente me gusta mantenerme cinco horas en Zona 2. Me encantaría hacer solo Zona 2 y no parar nunca".


El ciclista esloveno sigue con hambre por crecer como ciclista: “Hay algo que me motiva más que cualquier otra cosa que es ver hasta dónde puedo exigirme para mejorar. Entrenar, competir, todo. Encontrar nuevas formas de avanzar, de mantenerme arriba. En resumen: seguir siendo la mejor versión de mí mismo".